No importaba cómo, dónde, ni quién estuviese allí. Lograba siempre ser el centro de la atención en cualquier circunstancia y casi a cualquier precio. Por su histrionismo, su hiperactividad, también porque se lo escuchaba desde cualquier lugar de la casa, por sus repentinos llantos o su risa contagiosa, Felipe sabía que de esa manera conseguía la mayor atención por sobre su hermana menor. El enojo y el llanto también eran eficaces, como así tambíen entrecruzaba los brazos, fruncía el entrecejo o apretaba los labios porque garantizaban la presencia de mamá o de papá. Si necesitaba todavía más ímpetu se excluía en un rincón. Contaba con una agudeza mental llamativa para sus recientes seis años, lo que le permitía ingeniar estrategias para que nadie lo dejase de lado como él temía.
Claro, hasta ese momento llevó una vida cargada de felicidad: hijo único, el primer nieto de la familia… así que todos se desvivieron por atenderlo… sus papis, los abus y los tíos. Bastaba con desear alguna cosa como para que eso se hiciera realidad. Y él siempre lo supo: le dieron todo. Fueron, aquellos, cinco hermosos años pero nada dura para siempre: nació Delfina, la primera “nena” de la familia. Felipe quería un hermanito, así que estaba súper contento de recibirlo. Hasta que llegó. Ahora es ella quién acapara los mimos, las atenciones, las debilidades… en los recuerdos de Feli se grabó aquella vez en que los abuelos no lo llevaron a la plaza porque Delfina quiso ver otra vez el capítulo final de Los padrinos mágicos. Con el tiempo Felipe supo que sólo portándose mal conseguía (aunque por lo general a través de retos) que no se olvidasen de él, que lo tuvieran presente.
Una tarde, su hermana que se encontraba durmiendo se despertó y entredormida intentó dirigirse hacia su mamá, quien hacía el almuerzo en la cocina ubicada en planta baja. Comenzó a descender por las escaleras, pero quedó atascada a la baranda con su saquito de algodón. Entre sollozos intentó salirse, pero no pudo sola y su madre no la escuchó por el ruido propio del ambiente. Felipe, que miraba dibujitos en la habitación contigua, escuchó a su hermana y se dirigió hacia ella. Se quedó cerca mirándola, pensando en que en ese instante vendría la madre hasta el lugar, le zafaría la ropa y le llevaría a la cocina, le daría de comer, luego jugarían juntas, reirían...
En ese momento, el saco de Delfina se rompió, la tela comenzó a ceder, quedando más expuesta aún a la caída. Ella, desesperada continuó moviéndose tratando de salirse, pero ahora ya le era imposible. No llegaba con sus piececitos al suelo y con sus pequeños brazos no conseguía tomarse de nada. Es allí, entonces, cuando lo miró a su hermano y llorando le tiró los brazos. Felipe se quedó atónito: su hermana estaba en peligro. Ante el grito de ella no dudó en correr hacia el lugar y en un esfuerzo por ayudarla la tomó por la cintura y, si bien la sostenía en brazos, no podía alzarla con suficiente altura como para destrabar su ropa de la baranda. Sin saber qué hacer y casi en un estado de desesperación decidió quitarle el saquito mientras la sostenía en brazos. Delfina se asustó y comenzó a gritar a todo volumen y a llorar de miedo, entonces su madre que la escuchó, fue corriendo a la escena en cuestión. Paralizada observó desde abajo como Feli logró quitarle el saco a Delfina y afirmarla fuerte con sus brazos hasta que la apoyó en el suelo. El miedo del niño por perder a su hermana logró que saque fuerzas impensadas para alguien tan pequeño. De esa manera, frente a los ojos de su madre que subió corriendo y los abrazó a ambos en pleno llanto, él la puso a salvo.
Felipe pensó que después de almorzar, ese mismo día, podría prestarle a su hermanita los nuevos juguetes que su abuelo le había regalado, y que tal vez sería divertido enseñarle a usar la espada de Star Wars.
Me gusta este texto porque deja varias cosas en las cuales reflexionar: las relaciones con hermanos o gente cercana, aquello que nace en situaciones extremas, los límites y ciertas actitudes humanas, etc.
ResponderEliminarPor otra parte, está buena la idea de presentar después de unas oraciones al personaje, ya que genera intriga.
Finalmente, como un detalle, yo no usaría tantos puntos suspensivos y trataría de hacer oraciones más breves.
Ah! Esta es la primera o segunda versión? Si hay otra me gustaría mucho leerla :)