Asistencia a un ensayo abierto al público de tango.
Al ingresar, el olor a humedad propio de algo que falta “ventilar”, de un lugar al que se le nota el aislamiento con el exterior, generó en mí una sensación similar a la de alerta. Continué adentrándome en el lugar. El estado edilicio del IMPA presenta una infraestructura irregular, con salones más grandes que otros, con paredes en diagonal que provocan un efecto de laberinto -cubiertas de panfletos, cartas abiertas a los vecinos y el cronograma de actividades del Centro Cultural por doquier-, con columnas en medio de un salón... Si uno intenta imaginarse una fábrica pseudoabandonada, entonces se está imaginando este lugar. Por otro lado, el salón donde se produjo el ensayo sí responde a los estándares. Aunque las paredes están un poco húmedas, la pintura resquebrajada y los suelos bastante ásperos con cemento a la vista, la energía que sentí allí fue omnipresente y contundente. Fue como estar nuevamente en mis ensayos del ballet.
Ya en el sector de los espectadores, observé a los artistas: disciplinados, comprometidos y muy concentrados, terminaban de prepararse. De pronto, todos se reunieron en el centro, y comenzaron a bailar. Era como si la belleza visual de la coreografía ilustrara el espíritu de la música. De a pares, un hombre con una mujer, se dejaron llevar por la melodía melancólica y sentimental del 2 x 4. La mujer seduce con sus movimientos y miradas y el hombre la sostiene y la conduce. Ella se desenvuelve en todo el baile bajo esa contención rompiendo el equilibrio para recostarse sobre su pecho. Entre el público pudimos sentir un aura de seducción en el ambiente.
Luego de la primera pieza, la siguiente tomó un rumbo más virtuoso. En especial, ese fue el momento donde se despertó mi admiración. Aquí no sé describir el lugar, ni la gente que me rodeaba, sólo me quedé observando con toda mi atención cada “firulete”, cada paso en cada compás...
Al finalizar esta mitad de la actuación, los protagonistas dijeron unas palabras de agradecimiento al público presente. Si bien se deduce una constancia en sus actuaciones, realmente se los pudo notar emocionados y lo genuino de su agradecimiento, en este caso para mí fue el perfecto cierre.
Natalia, cómo va? Espero que bien. Bueno, sigo comentando tus entradas como verás. Esta es la de la primera vez en el Espacio Cultural? Supongo que sí.
ResponderEliminarMe parece un buen texto, una buena primera vez porque mezcla lo objetivo (edificación, arquitectura, etc.) con lo subjetivo (qué te pasó a vos en ese lugar, sentimientos e ideas que se te vinieron a la mente). Respecto a esto, es interesante como un lugar que recién conociste, te llevó a una situación de evocación relacionada con tus clases de ballet. Ahí podemos ver el "poder" de los recuerdos.
Por otra parte, me hubiera gustado enterarme más datos del lugar, por ejemplo dónde queda o qué es en sí. Pero imagino y espero que lo más informativo digamos, aparezca en la crónica.