Blog de estudiante de la comisión 52 de la materia Taller de Expresión I, Cátedra Reale
Carrera Ciencias de la Comunicación - Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de Buenos Aires.
Taller coordinado por la profesora Claudia Risé y Emilia Cortina (ayudante alumna)

24 de abril de 2011

Mi primer libro de influencia

Cuando pienso en mi niñez, hubo un libro que me marcó lo suficiente como para mencionarlo aquí. Su importancia reside en que fue el primer libro con el cual, debido al nivel de profundización que le dediqué, me comprometí a tal punto que lloré por la historia. En ese momento tenía nueve años, y fue la primera vez en cuanto a una lectura, que me puse del lado del protagonista, Zezé.
El libro de José Mauro de Vasconcelos, Mi planta de naranja-lima relata la historia de este niño que un día, de pronto, descubre el dolor y se hace adulto precozmente. En el ámbito de una sociedad brasilera marginada, pobre y con tan solo seis años, con sus valores logró conmover a la gente que lo rodeaba, y por que no, darle una lección de vida a sus hermanitos. Zezé nunca se daba por vencido, y de alguna manera, que lo esté recordando y resaltando entre tantas otras características del personaje, deja entrever la importancia de esa actitud en mi niñez: evidentemente y para mi a esa edad, un modelo a seguir en determinados aspectos.
El color del libro, en su tapa, iba de amarillo a blanco en degradé, el título en verde y una ilustración en el centro, un fotomontaje con al árbol de naranja-lima y superpuesta la imágen de un niño, Zezé.
Lo leí en la escuela primaria, y fue el libro que me hizo descubrír el gusto por la lectura, y que comenzara a explorar la literatura, en principio siguiendo al mismo autor, para luego tomar otras corrientes estilísticas, otros autores... Por eso a continuación leí Vamos a calentar el sol, que es algo así como la continuación de la vida de Zezé, no ya en su infancia , sino en sus últimos días de niñez y su adolescencia.
A Mi planta de naranja-lima lo releí de más grande y lo redescubrí. La lectura en este caso fue muy distinta que la anterior. Me emocioné de igual manera que cuando lo leí por vez primera, pero pude entender algunas cosas que con una sóla lectura no las había notado, detalles que se me habían escapado, que al entenderlos, enriquecieron mi visión de la historia e hicieron que admire aún más ese libro.

Presentación

“Escribir una presentación personal”. Bien, son veintidos años de vida y realmente muchas cosas que me definen actualmente. ¿Por dónde empezar? “por el principio” como se suele decir. En este caso, el principio tiene que ver más con el final, es decir, con quién soy hoy en día. Mi nombre Natalia Soledad lo eligió mi mamá, porque soy mujer, si hubiese sido hombre, sería Sebastián, ya que es el nombre que le gustaba a mi papá. Para el ocho de Enero del ’89 ellos recidían en Concordia, Entre Ríos, y me crié hasta mis dieciocho en ese lugar. Amo la gente del interior del país, así que, si me diesen a elegir mi ciudad natal, elegiría nacer de nuevo en Concordia.
Actualmente vivo en Capital Federal, en Barrio Norte, con mi hermana menor. No nos vemos en casi todo el día, por el ritmo de vida entre el estudio y el trabajo, será por eso que nos llevamos muy bien. Estudio la Carrera de Ciencias de la Comunicación en la UBA, siento que a medida que voy adrentrandome en la misma, me gusta cada vez más. En el primer año de mi carrera decidí no cursar Taller de Expresión I porque consideré, no estaba lista. Hoy día me felicito a mi misma por haber tomado esa decisión, con varias materias ya cursadas, creo que puedo aportar a esta experiencia otros elementos que enriquecen el trabajo del taller. Tengo muchas expectativas con respecto a esta materia, me atrapa mucho escribir, y aunque por lo general no cuente con tiempo suficiente para hacerlo (por estar a las corridas entre la Facultad, el trabajo, la casa, etc) hay veces, madrugadas para ser específicos, en que me encuentro volcando por esta vía todo lo que me aqueja y me sorprende, lo que me intriga y me fastidia, lo que busco y mi realidad...  
Cada vez me gusta más esta carrera, como dije anteriormente, aunque no la haya sentido desde siempre mi vocación, como a mucha gente con suerte le sucede. Yo fui de esas personas que llegaron hasta a sufrir por el simple hecho de no saber qué querer ser el día de mañana, o de no poder elegir entre todas las cosas con las que uno fantasea ser. Como si todo el mundo lo supiera.
Pero, entonces, ¿no importa, acaso, quién fui, en la medida en que intento explicar quién soy?. Creo que en mi caso sí, si se me pide que me presente, es necesario conocer qué cosas hicieron que tomara estos caminos, y no otros. De hecho, toda mi vida fui bailarina, lo hice profesionalmente entre mis diez y diecisiete años. Esa es mi vocación, éso es lo que soñé ser toda mi vida. Pero a mis diecisiete sufrí una lesión muy fuerte, de la cual, si bien me recuperé luego de varios años de esfuerzo, no pude seguir compitiendo profesionalmente. Fue así, entonces, que mi sueño quedó trunco, siendo tan sólo una niña de diecisiete años. “Uno popone y la vida dispone” suelen decir. Eso es lo que fui, y fue lo que determinó quién soy hoy por hoy: lo que me llevó a estudiar lo que estudio, a vivir donde vivo, a ser quien soy.
Si hubiese tenido que presentarme durante esos años, ésa es quien era. Ahora soy otra, y espero si me piden que me presente en diez años, les pueda decir: “mi nombre es Natalia, soy Periodista”. Es lo que me propongo, habrá que ver lo que la vida disponga.