Cuando pienso en mi niñez, hubo un libro que me marcó lo suficiente como para mencionarlo aquí. Su importancia reside en que fue el primer libro con el cual, debido al nivel de profundización que le dediqué, me comprometí a tal punto que lloré por la historia. En ese momento tenía nueve años, y fue la primera vez en cuanto a una lectura, que me puse del lado del protagonista, Zezé.
El libro de José Mauro de Vasconcelos, Mi planta de naranja-lima relata la historia de este niño que un día, de pronto, descubre el dolor y se hace adulto precozmente. En el ámbito de una sociedad brasilera marginada, pobre y con tan solo seis años, con sus valores logró conmover a la gente que lo rodeaba, y por que no, darle una lección de vida a sus hermanitos. Zezé nunca se daba por vencido, y de alguna manera, que lo esté recordando y resaltando entre tantas otras características del personaje, deja entrever la importancia de esa actitud en mi niñez: evidentemente y para mi a esa edad, un modelo a seguir en determinados aspectos.
El color del libro, en su tapa, iba de amarillo a blanco en degradé, el título en verde y una ilustración en el centro, un fotomontaje con al árbol de naranja-lima y superpuesta la imágen de un niño, Zezé.
Lo leí en la escuela primaria, y fue el libro que me hizo descubrír el gusto por la lectura, y que comenzara a explorar la literatura, en principio siguiendo al mismo autor, para luego tomar otras corrientes estilísticas, otros autores... Por eso a continuación leí Vamos a calentar el sol, que es algo así como la continuación de la vida de Zezé, no ya en su infancia , sino en sus últimos días de niñez y su adolescencia.
A Mi planta de naranja-lima lo releí de más grande y lo redescubrí. La lectura en este caso fue muy distinta que la anterior. Me emocioné de igual manera que cuando lo leí por vez primera, pero pude entender algunas cosas que con una sóla lectura no las había notado, detalles que se me habían escapado, que al entenderlos, enriquecieron mi visión de la historia e hicieron que admire aún más ese libro.
Recuerdo haber leído Mi Planta de Naranja-Lima, pero no me lo acuerdo tanto como vos. Es interesante ver como el mismo libro impacta de modos diferentes en dos personas.
ResponderEliminarPor otra parte, está bueno releer un libro ya que, como vos dijiste, generalmente se terminan descubriendo ciertas cosas que antes no se veían o percibían, y hasta incluso la relectura puede dar lugar a otros significados en nuestra vida de ese momento.
Sí, absolutamente. Yo ni siquiera lo tenía demasiado presente al libro, pero cuando se nos dio la consigna ni lo dudé. Fue el primer libro que se me vino a la mente y comencé a recordar de inmediato como me marcó. Uno convive muchas veces con este tipo de influencias sin ser totalmente consciente de ello.
ResponderEliminarMuy lindo, yo no lo leí pero tras leer tu narración ya lo estoy descargando. Al leer tu historia me remonte a un libro que también me marcó mucho. Sin dudas una nunca puede olvidar al libro que nos hizo llorar por primera vez. Es increible como uno puede llegar a sentir mientras lee un papel lleno de lineas...la verdad que la lectura y la escritura son cosas fascinantes....Saludos Flor.
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